El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911

Educación femenina COEDUCACIÓN Al tomar parte en el importante debate que sobre la educación fe– menina, ha abierto la comisión encargada de elaborar un proyecto de ley de instrucción, no pretendo dar a mi labor la amplitud ni la profundi– dad científica que podía abarcar, dada la trascendental importancia de la cuestión. Premioso mi tiempo para estudiar extensamente uno de los problemas sociológicos de mayor entidad, mi propósito es solo exponer sinópticamente los conceptos y la opinión, que al respecto han surgido en mi mente, del detenido examen de las múltiples y elevadas ideas de los más eminentes filósofos, de las reflexiones personales sugeridas por la observación de las peculiares condiciones psicológicas, y de las necesida– des económicas de la mujer peruana. Primera Enseñanza.- Si la educación es, como dice el sabio Spencer, "La preparación para la vida completa"; si la escuela tiene a cargo esta importantísima misión; si las primeras impresiones del niño son las que forman la personalidad del adulto; si la moralidad consiste en la pureza y rectitud de los hábitos, los que sólo se adquieren practicándolos; si el hombre y la mujer indefectiblemente tienen que vivir juntos en el hogar y en la sociedad, ¿qué más lógico que desde la escuela, que es la sociedad de la infancia, que desde esa primera edad inocente, en que no existe peligro alguno, se unan los niños de ambos sexos para que aprendan a apreciarse y respetarse, y destruido el encanto de las dificultades de la aproxima– ción, encontrando ésta accesible y natural, sean más tarde sus relaciones algo más serio y elevado que la frívola y perniciosa táctica amorosa de la actual vida social? El sistema de coeducación se presenta, pues, como corolario lógico del ideal de la educación: "la preparación para la vida completa". Y la prueba inconcusa de que la coeducación está fundada en prin– cipios racionales de perfecta moralidad, es el excelente resultado que da en todos los países en que se ha establecido, que por su crecido número vienen a ser casi todo el mundo civilizado. Opino con el señor Leopoldo Lugones, distinguido pedagogo argen– tino, con los eminentes Harris y Dr. Adolfo Pozada y con otros profundos pensadores, que el sentimentalismo, los excesos pasionales, provienen de

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