El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911
-18- Mercedes Cabello de Carbonera, Clorinda Matto de Turner, autora de la novela «Aves sin nido», que mereció ser traducida al inglés y al francés; Amalia Puga de Lozada; Lastenia La Riva de Llona, la señora Villarán de Plasencia; las educacionistas Teresa González de Fanning, y Elvira García y García, que preconizan la reforma de la educación femenina; Dora Ma– yer, que aborda con talento sensato y esclarecido criterio, los más difíciles problemas sociológicos y nacionales, entre otros la resurrección del abo– rigen; Zoila Aurora Cáceres, que tan honrosas distinciones ha conquista– do en la intelectualidad europea; y otras más que sería prolijo enumerar, son los avanzados campeones del movimiento feminista intelectual en el Perú, que batiendo las alas del talento, emprendieron audaz vuelo, pro– bando que pueden llegar más alto que las potentes águilas altivas. Impulsadas por tan sugestivos ejemplos desde el último cuarto del si– glo pasado, se nota alguna tendencia a la instrucción superior de la mujer, y muchas cursan la enseñanza secundaria y la universitaria. Hoy conta– mos ya con algunas doctoras en Letras, una médica, varias farmacéuticas y algunas dentistas. También se ha ensanchado algo el limitado campo de acción de la mujer, dándole accesos a puestos en el telégrafo, en el correo, en las ca– sas comerciales. Para la carrera comercial reciben las niñas preparación técnica en el «Centro Social», fundado por la señora Zoila Aurora Cá– ceres, la doctora Esther Festini y la señorita Antonia Basagoitia, que lo preside en la actualidad con proficuos resultados, cuidando al terminar las niñas sus estudios de colocarlas ventajosamente en el alto comercio, del cual son solicitadas. A estos estrechos límites queda reducido el avance de la mujer pe– ruana; pero es preciso no estacionarse aquí, es necesidad ineludible, im-_ periosa, impulsar la evolución femenina, combatiendo los prejuicios so– ciales, neutralizando la fuerza del atavismo, arrancando su espíritu de la inercia y de la esclavitud intelectual y moral, independizando su concien– cia, e inculcándole una moral pura, inflexible, si lenidad, sin concesiones laxativas, que tenga por principio la dignidad personal, el cumplimiento del deber, el trabajo proficuo y dignificante, y el altruismo en su sublime plenitud, para que no viva encastillada en el egoísmo estéril, y tengamos filántropas que como la señora Adelina Concha de Concha, que dedicó parte de su fortuna a impulsar la cultura nacional; que como la señora Juana Alarco de Dammert, que con superior esfuerzo inagotable, ha ins– tituido la «Cuna Maternal», irradien su benéfica influencia a todas las esferas sociales, atenuando los males de la humanidad desgraciada. Y en cuanto a la vida económica, es preciso colocarla en aptitud de ejercer las profesiones liberales, para que soltera pueda emprender hon-
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