El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911

-17 - alma,-dice el eminente filósofo Spencer,-sin saber cosa alguna sobre la naturaleza de las emociones morales, ni sobre las causas de los desórde– nes físicos, su intervención sobre la educación del niño, es con frecuencia más desastrosa, de lo que podría serlo su inacción absoluta». Admitiendo, pues, que el único destino de la mujer sea el matrimo– nio, que su único campo de acción sea el hogar, resulta que tiene a su cargo la más importantísima y trascendental misión humana: dar vida al niño; formar física, intelectual y moralmente al hombre, y acompañarlo perennemente como madre, como esposa, como hija, a través del abrupto camino de la vida. Misión que no puede desempeñar con eficiencia, sino posee una inteligencia esclarecida por la instrucción, y un carácter disci– plinado por la moral austera. La mujer ilustrada y buena es el más firme sostén de la felicidad do– méstica, enciende en la inteligencia del niño, la chispa inicial del saber; le estimula y ayuda en sus estudios posteriores; disciplina su voluntad en el honor y la virtud; al mismo elevado nivel mental de su esposo, le com– prende, comparte sus labores, participa de sus emociones estéticas, le da, en suma, la luz de su inteligencia, y el néctar de su ternura, que colman las aspiraciones todas del hombre, alimentando su amor y estimulando su fidelidad, al contrario de lo que pasa con la mujer ignorante y estólida, que por mucho que sea su encanto superficial, lleva pronto a la desilu– sión, produce el vacío, y extingue el amor más ardiente. Y un hogar donde no reinan las virtudes domésticas, ni la paz ben– dita; las sublimes abnegaciones maternales, ni la estimación recíproca tolerante de los cónyuges, ejerce con el poder de la sugestión, perniciosa influencia en el carácter de los niños, de la sociedad, de la nación entera. Pero volviendo al Feminismo peruano, observamos que no obstan– te las influencias del medio social, se ha iniciado ya, moderado y lento, pero continuo y resuelto; no reclama aún reformas civiles, ni derechos políticos; no se presenta todavía sino en el campo intelectual y económi– co. Privilegiados talentos espontáneos, ávidos del saber, han adquirido por sus propios esfuerzos una elevada cultura literaria, conquistando un puesto distinguido en las letras nacionales, y llegando la fama justiciera a llevar el nombre de algunas más allá de las fronteras patrias, como Flora Tristán que no solo alcanzó celebridad en Burdeos, sino hasta el eminen– te honor de que los socialistas le eleven un monumento público, al cual van en peregrinación todos los años a rendirle homenaje de gratitud, por la intensa labor que hizo en pro de sus ideales; Carolina Freire de Jaime,

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