El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911

-14 - precipicio, en el que al fin desaparecen todas víctimas voluntarias de su excelso y altivo patriotismo. Y no obstante el indiscutible patriotismo de la mujer, se le niegan los derechos políticos, se le prohíbe la intervención directa en los asuntos na– cionales, en las decisiones que causan la grandeza o la ruina de la patria; se le concede el voto al más ignorante, venal y pervertido patán, y se le niega a la mujer ilustrada, proba y honrada - como dice Stuart Mili. ¿No es esto una tremenda aberración? Se niega a la mujer el voto, pero se la admite como reina, ¿no es esto una contradicción? No es cierto tampoco que el Feminismo traerá la destrucción de las creencias religiosas de la mujer, puesto que no ataca ninguno de los dog– mas católicos, lo que queda plenamente probado por el decidido apoyo que le prestan los miembros más eminentes del clero, entre los cuales citaré al monseñor Sueur, arzobispo de Avignón que escribió una carta sumamente laudatoria a una feminista, animándola a proseguir en sus labores; carta que ella insertó al principio de un interesante libro. Por la sucinta réplica que he hecho a las principales impugnaciones con que se combate el Feminismo, se prueba de manera concluyente, con la irrefutable evidencia de los hechos, que la pretendida inferioridad de la mujer, y las leyes que como a tal la consideran no se fundan en ningún principio científico, en ninguna verdad real, sino simplemente en invete– rados hábitos, en injustos prejuicios sociales. Y por último, ¿qué más prueba de la justicia del Feminismo, y de que no es sino una evolución natural del progreso filogenético, que los esplen– didos triunfos que alcanza, arrollando cuantos obstáculos se le oponen, allí donde la altivez, la inteligencia, la energía y la constancia de la mujer luchan por la liberación del sexo? Apenas hará medio siglo que comenzó abiertamente la campaña, y ya las vemos actuar en gran número en el comercio, dominar las ciencias, brillar en la literatura, superar en las bellas artes, trabajar eficientemente en todos los campos de la actividad humana, alcanzando bienestar e in– dependencia económica, y eminente posición social. Y en el orden civil y político también han obtenido positivas venta– jas: en Inglaterra y en Suecia se les ha otorgando el derecho de sufragio municipal, y de ser elegidas concejales y alcaldes; en Dinamarca, en Aus– tralia y en la Gran República del Norte poseen igualmente el voto muni– cipal; en Noruega y en Finlandia, no sólo son electoras sino que también han conseguido el derecho a ocupar cargos municipales y hasta el de la

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