El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911
- 11 - na!, cerrándoles el camino con la infranqueable valla de los prejuicios sociales, la rutina, las costumbres y las leyes. Vencidos en el terreno psicofísico, sin base científica para su argu– mentación, los antifeministas se aferran a este otro argumento: "Supo– niendo que la mujer sea en cuanto a la capacidad intelectual igual al hombre, la función de la maternidad que le asigna la naturaleza, la impo– sibilita para las absorbentes profesiones liberales, para el ejercicio de los derechos políticos, para el desempeño de los cargos públicos. Su puesto, por ley natural, está en el hogar." En primer lugar en el alto grado de evolución a que ha llegado la so– ciedad, no es moral enseñar a la mujer a la indolencia, a que tenga por único objetivo de la vida encontrar un esposo que la sostenga. La lucha por la existencia, o, en otros términos, el trabajo, es la ley universal, y lo moral es que la mujer se someta a él lo mismo que el hombre, que aporte a la colectividad el contingente de sus energías, ejerciendo eficazmente sus aptitudes, según sus particulares inclinaciones y posición social. Bajo otro punto de vista: admitiendo que la principal misión de la mujer sea la de maternidad, estará bien la que encuentre un esposo aman– te, honrado y apto, que sepa administrar los bienes matrimoniales, si los hay, o ejercer un trabajo para proporcionar la subsistencia a la familia; pero la que se casa con un libertino que malversa la fortuna, con un inepto incapaz de aportar, el más mínimo recurso, .como pasa en muchos casos ¿qué hará no teniendo ella tampoco aptitud, ni facilidades, para dedicarse a un trabajo fructuoso? Sólo dos caminos tiene la mujer en tan premiosas circunstancias los ímprobos trabajos manuales que no libran de la miseria con su pavoroso cortejo de martirios y humillaciones, o el deshonor a cambio de un alea– torio bienestar. Y el inmenso número de solteras que por propia voluntad, o por mil causas que no precisa analizar, no encuentran el amparo del matrimonio, (cuando sea amparo y no desastre) ¿qué porvenir encuentran? Si tienen fortuna, quedan expuestas por su incapacidad e ignorancia, a perderla en manos de desleales apoderados, reduciéndose a la más com– pleta y espantosa indigencia, como ha sucedido a muchas desgraciadas de ilustre alcurnia que conocemos personalmente; mientras que la deshe– redada de la fortuna, no tiene más recurso que el mezquino y depresivo amparo de los parientes que le imponen eterna tutela, y la ya mencionada labor de mano mal remunerada, que no alcanza a satisfacer las más pre– miosas necesidades de la vida. Es indiscutible que la mujer tiene derecho a la vida, a obtener en ella
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