El feminismo : conferencia leída en la Sociedad Geográfica de Lima el 28 de octubre de 1911

cerebro; murió el sabio, y al hacerle la autopsia, se descubrió que tenía un cerebro más pequeño que el de la generalidad de las mujeres (Novicow). Fundada en esta teoría de las asociaciones, que hoy impera en el mundo científico, es que la educación moderna establece como finalidad de la obra educativa, crear el mayor número de asociaciones posibles en el sistema nervioso y en los centros corticales. Además la herencia fisiológica y psicológica de los progenitores es una verdad inconcusa; el hombre lo mismo que la mujer, descienden del hombre y de la mujer, y ¿por qué distinguida prerrogativa, las disposicio– nes mentales para las funciones de la inteligencia, las había el padre de transmitir sólo al hijo varón y no a la hija mujer? Sería una obsesión absurda sostener tal privilegio. También se aduce: una prueba de la inferioridad mental de la mujer, es que por más que se haya distinguido, no ha llegado a las cumbres del genio produciendo un Aristóteles, un Descartes, un Newton, un Leib– nitz; es verdad que la mujer no se ha equiparado a estos sabios; mas no olvidemos que el medio social es uno de los más enérgicos agentes de la evolución, y que mientras el hombre ha sido libre, colmado de honores, favorecido ampliamente, y hasta excitado al desenvolvimiento psíquico, la mujer ha sido esclavizada, oprimida, se le ha mantenido en la ignoran– cia; en justicia, pues, lejos de emplear contra ella el argumento de que no ha producido genios, debe admirarse, tanto más que a éstos, a los talen– tos femeniles, que han brotado espontáneos, surgiendo con impulso in– contrastable en un medio adverso, porque han necesitado más esfuerzos, mas perseverancia para lograr el triunfo de su mérito. "Todos los descubridores de verdades, todos los que han inventado algo útil, dice Tarde, han sido en la antigüedad hombres libres, los escla– vos no inventaban nada". Ahora bien, como los esclavos eran exactamen– te de la misma raza de sus amos, reducidos a su dominio sólo por la fuer– za bruta, lógica deducción es que la facultad inventiva de los ciudadanos libres, provenía de las ventajas de su situación, no de la superioridad de la especie, pues pertenecían a idéntica especie. El divino Platón sufrió el infortunio de caer esclavo (Novicow). En idénticas circunstancias se ha encontrado la mujer: siendo de la misma especie que el hombre, su potencialidad mental es también igual; pero no ha podido manifestarse por las desventajas de su situación, así como no se habría desarrollado y exteriorizado la virtualidad mental de los Aristóteles, los Descartes, los Newton, los Leibnitz, si desde niños se les hubiese recluido en el hogar, negándoles toda instrucción, sometién– dolos al más absoluto despotismo, prohibiéndoles toda iniciativa perso-

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