grandes transacciones y los negocios con el extranjero, con las monedas «malas» o «corrientes» —representadas sobre todo por el billete fiscal, a las que luego se añadieron los billetes incas—, empleadas para el pago de sueldos a los jornaleros, para las transacciones en los mercados del interior del país y para el comercio al menudeo. Como consecuencia de la excesiva emisión de billetes se produjo un grave proceso inflacionario. La devaluación del sol de plata fue pequeña; en cambio, la del billete fue galopante, con el consecuente impacto en las grandes mayorías de la población (2012, pp. 131-132). La misma Delegación no utilizaba un solo tipo de moneda. Podemos observar que los bonos de aduanas se valorizaban en soles de plata [74], mientras que para el pago de sueldos o comisiones se empleaban tanto soles de plata como billetes fiscales [8, 19, 20 y 50]. Por su parte, las autoridades regionales cobraban las contribuciones en billetes fiscales o en feble boliviano (2012, p. 133). Cuando el gobierno de la dictadura decidió la introducción de los billetes incas, dispuso la creación de una Junta Fiscal en reemplazo de la Junta Administradora y de Vigilancia de la Emisión Fiscal117. Esta nueva entidad estaba «encargada exclusivamente de completar la emisión y de efectuar la amortización o recojo del papel moneda» (Basadre, 1983, VI, p. 195). El gobierno provisorio, por su parte, creó también una Junta de Vigilancia Fiscal, con el objetivo de llevar cabo el canje de billetes incas por los nuevos billetes de sol [414]. En marzo de 1882 los delegados informaron al ministro de Hacienda del gobierno provisorio de la detención sufrida por varios de los integrantes de la Junta de Vigilancia Fiscal, por orden de las autoridades chilenas. Se les acusaba de haber puesto en circulación en Lima billetes peruanos de quinientos soles, en lo que consideraban una emisión clandestina [124 y 416]. Pocos días antes de producirse las referidas detenciones, la Delegación había solicitado reunirse con los miembros de la Junta de Vigilancia Fiscal para informarse sobre su gestión [69]. En vista de que la reunión no pudo efectuarse, y ante la «difícil posición en que todos respectivamente nos hallamos colocados, para el desempeño de nuestros deberes oficiales», la Delegación envió una comunicación en la que solicitaba que se diera cuenta del estado de las «operaciones» autorizadas con respecto a los contratos celebrados sobre el canje de billetes incas desde el inicio del gobierno de García Calderón hasta ese momento. Además, debían confirmar si tenían conocimiento de que un grupo de billetes había entrado 80
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx