El Estado en la sombra

suspensión de pagos del Perú en tres años. La misma empresa hizo lo propio ya durante la guerra, y optó por negociar directamente con Chile, junto con un comité de tenedores ingleses de bonos de la deuda peruana. Así, el Perú se fue aislando de las fuentes de crédito internacional y se fueron complicando las posibilidades de obtención de fondos para la guerra. Entre las pocas casas comerciales que se arriesgaron a apoyar al gobierno peruano en la compra de armas en ese delicado momento, destacó la empresa Grace Brothers & Co., que tenía intereses en el Perú desde los tiempos de la bonanza guanera, y que precisamente en 1879 había conseguido del gobierno de Prado la consignación del guano y del nitrato en los mercados de los Estados Unidos y de la Gran Bretaña. Así, la Casa Grace apoyó los intereses peruanos y utilizó sus influencias en los Estados Unidos para presionar al gobierno norteamericano en ese sentido (Quiroz, 2013, pp. 226-228). La crisis fiscal que se inició durante el gobierno de Manuel Pardo fue muy grave, y —tal como lo ha puntualizado Carlos Contreras— no tuvo las típicas características de las crisis de los países primario-exportadores, cuando se genera una disminución de los precios de sus exportaciones, o cuando se agotan sus yacimientos. En el origen de la crisis estuvieron las operaciones de excesivo endeudamiento contraídas entre 1870 y 1872, que llevaron a la práctica desaparición del dinero que ingresaba a las arcas fiscales por las exportaciones de guano. Todo ello puso en evidencia las erradas políticas hacendísticas del Estado y el modo mediante el cual las élites políticas y económicas manejaban los destinos del país. Contreras afirma que una primera fase de la crisis —que sitúa entre 1873 y 1879— se caracterizó por la rápida disminución de los ingresos fiscales; una segunda fase correspondió a los años de la guerra, con el consecuente fraccionamiento e inoperancia del aparato estatal, y la ocupación chilena de diversas partes del territorio (2012, pp. 99-103). La crisis fiscal —afirma Contreras— tuvo como primera consecuencia la estatización de las salitreras, con el posterior rechazo de muchos empresarios; sobre todo, de los del sur. Otro resultado fue la reducción del presupuesto del Estado, con lo cual se tuvieron que aminorar dramáticamente los pagos de pensiones y las transferencias de renta. Además, se paralizó la inversión pública, lo cual generó el desempleo de aproximadamente veinte mil personas. Con el estallido de la guerra el gasto público ordinario se redujo fuertemente; así, el aparato del Estado dejó de estar presente en diversos ámbitos y zonas del país. Esto implicó 73

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