El Estado en la sombra

revueltas fueron instigadas por el mismo Piérola desde Lima (1973, pp. 127-128). Hay que observar que por estas fechas, en Lima, Piérola y sus allegados estaban formulando la creación del Partido Nacional. En cuanto a los enfrentamientos en Ayacucho, debe recordarse que en noviembre de 1881, luego de renunciar a la presidencia, Piérola había ordenado al coronel Arnaldo Panizo72 que pusiera su ejército bajo las órdenes de Cáceres. Luego de que este reconociera al gobierno provisorio, en febrero de 1882, Panizo le comunicó que no obedecería, porque consideraba que el rechazo popular hacia el gobierno provisorio era absoluto. Este desacato provocó el enfrentamiento en el cerro Acuchimay, en Ayacucho, el 22 de febrero de 1882, en el que triunfó Cáceres, a pesar de contar con fuerzas menos numerosas que las de Panizo. Para Basadre este combate fue «absurdo», ya que en buena medida se debió a una mala comunicación entre ambos militares, y al hecho de que Panizo no madurara la idea de que era importante la unión de fuerzas contra el invasor chileno. Como consecuencia de este enfrentamiento la ciudad de Ayacucho fue tomada por las fuerzas de Cáceres, y Panizo fue apresado y sometido a un consejo de Guerra, junto con los jefes que lo habían seguido [64, 334 y 343]. En opinión de Basadre, este episodio fue resultado de la «quiebra del Estado organizado que se había producido en el Perú y de la confusión espiritual que desconcertaba a muchos peruanos de buena fe en aquella época patética» (1983, VI, pp. 289-290). La Delegación transmitió los detalles de este enfrentamiento, publicados en los periódicos La Situación y El Registro Oficial de Ayacucho, a muchos destinatarios, como el ministro de Gobierno, los ministros plenipotenciarios en Bolivia y Francia, y el jefe político-militar del Sur [64, 66, 327 y 343]. Paralelamente, algunas localidades se iban adhiriendo a la autoridad del gobierno provisorio. Así, por ejemplo, el 29 de diciembre de 1881 los delegados remitían al Secretario General de Estado copias de las actas suscritas por los vecinos de la ciudad de Tarma y de la villa de Acobamba, sometiéndose a la autoridad del gobierno provisorio [7]; el 5 de enero de 1882 le informaban que en la madrugada del 31 de diciembre la ya mencionada provincia de Chincha se había pronunciado también a favor del gobierno provisorio, y que el prefecto de Ica había establecido su residencia en el pueblo de Chincha Alta [15]; al mes siguiente, el 2 de febrero, los delegados comunicaban al ministro de Gobierno la adhesión al «orden constitucional» de las ciudades de Huacho, Jauja y Huancavelica, y 51

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