El Estado en la sombra

cambiando de actitud con respecto al gobierno provisorio, que ya en esos momentos estaba bajo el liderazgo del contralmirante Lizardo Montero. Sin embargo, el reconocimiento de los líderes militares seguía siendo insuficiente. Se debía hacer campañas para convencer al resto del país. Entre las estrategias formuladas por el gobierno provisorio estuvieron la promoción de juntas patrióticas en provincias, el nombramiento de nuevas autoridades, civiles y militares, avaladas tanto por el jefe político-militar de cada zona como por el gobierno central. Estos procesos, en algunos casos, culminaron en enfrentamientos entre peruanos. En los documentos que publicamos en este libro, dos de estos casos resaltan: los enfrentamientos en Ica y en Ayacucho, entre enero y febrero de 1882. Luego de la renuncia de Piérola, el coronel Pedro Mas67, en ese momento destacado en Ica como autoridad nombrada por la dictadura, anunció que no reconocería el gobierno provisorio «hasta que lo juzgue conveniente». Dicha actitud fue considerada preocupante por la Delegación en Lima, por lo que se indicó al coronel Belisario Suárez68, comandante en jefe del Ejército de Operaciones, que movilizara a Ica las fuerzas necesarias para reducir al coronel Mas y restablecer el orden [9]. En esa jurisdicción se encontraba también destacado Manuel A. Villavicencio69 como representante del gobierno provisorio. Es probable que el hecho que desencadenara el enfrentamiento fuera el reconocimiento del gobierno provisorio por parte de la provincia de Chincha el 31 de diciembre de 1881 [15]. En efecto, el 5 de enero de 1882 las fuerzas de Mas arribaron a Chincha para someter nuevamente a esa población; no lo consiguieron, pero se provocaron enfrentamientos, saqueos e incendios en esa ciudad el 7 de enero (Pachas, 2007, pp. 236-239). La Delegación dio cuenta de estos hechos en una comunicación al ministro de Gobierno [27]. La lucha entre estos dos grupos de peruanos fue de tal magnitud que el gobierno chileno de ocupación ordenó a Leoncio Tagle intervenir y ocupar nuevamente la zona (Lynch, 1882, pp. 221-224)70. Mas y los suyos se retiraron a la sierra de Ica y los enviados del gobierno provisorio se desplazaron hacia el sur71. A pesar de estos acontecimientos, la actitud del coronel Mas no cambió. Yábar considera que la expectativa de los militares pierolistas era que Cáceres asumiera el liderazgo peruano antes que el gobierno provisorio (2009, III, p. 159), pero al no suceder esto, como señala Manrique, «el partidarismo con gran virulencia» se extendió a las fuerzas militares hasta desmotivarlas (1981, p. 132). Cáceres, en sus memorias, afirmó que las 50

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