pueblos del sur en favor del restablecimiento del orden constitucional. Disuelta aquella Junta, han quedado en consecuencia anulados los nombramientos que ella hizo. Debe, pues, V. S. darlos por cancelados desde el momento que reciba este oficio y proceder a designar, de acuerdo con el prefecto de ese departamento, coronel don Miguel San Román, las personas que considere dignas […] [17]. Tras el nombramiento de Candamo y Elías como delegados en Lima del gobierno presidido por Montero, la Junta Patriótica no se extinguió, a pesar de lo afirmado por aquellos en la comunicación anteriormente citada. La Junta fue recompuesta, con nuevos integrantes [10 y 406], y continuó desempeñando funciones de carácter político y financiero. En la correspondencia enviada a los delegados, los integrantes de la Junta Patriótica señalaban la «urgente necesidad» de obtener recursos económicos para solventar los gastos del gobierno. Por ello, comisionaron a Manuel Candamo —integrante de la Delegación— y a Emilio Forero — integrante de la propia Junta Patriótica— para que formularan propuestas conducentes a ese fin [406]. Algunos integrantes de la Junta Patriótica lo fueron también de la Junta Consultiva54. Sin embargo, fueron dos entidades distintas, que además coexistieron con la Delegación y la Agencia Confidencial, que representaban al gobierno en Lima. Tanto la Junta Patriótica como la Consultiva tenían la misión de apoyar y asesorar a los representantes del gobierno. La Junta Patriótica subsistió, al menos, hasta mediados de 1882. Todo indica que fue esa misma Junta la que, en febrero de ese año, publicó una proclama titulada «A los pueblos de la República». En ella se criticaba la formación del Partido Nacional, que por entonces impulsaban Piérola y sus correligionarios. Fueron veintidós los firmantes de esa proclama (Castro, 2009, p. 19)55. Tal como ya se ha explicado, para el gobierno provisorio era muy importante la formación de juntas en aquellas zonas del territorio nacional en las que su autoridad no tuviera aceptación. Es así que los delegados, como parte de sus tareas, enviaron circulares a personalidades que en el interior del país simpatizaban con el gobierno provisorio, para que formaran agrupaciones que promovieran su reconocimiento. Así, por ejemplo, en diciembre de 1881 se envió una circular a un grupo de vecinos de Ayacucho y de Huancavelica, instándolos a formar una junta en cada uno de esos departamentos. Luego, la misma circular abundaba en las razones para ello: 43
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