El Estado en la sombra

en el tiempo de la anarquía de 1823 y 1824. Basadre pondera cómo surgieron entre 1881 y 1883, en diversas regiones del Perú, núcleos que pretendieron erigirse en representantes de todo el país; y cómo, por otro lado, hubo zonas en las que se peleó de modo espontáneo —y prácticamente autónomo— contra los chilenos (1971, II, p. 497). La llegada a Lima del ministro norteamericano Stephen Hurlbut, el 2 de agosto de 1881, constituyó un factor favorable para el gobierno de García Calderón. Hurlbut consideró a este como interlocutor válido, lo cual probablemente influyó en el hecho de que diversas autoridades militares decidieran reconocer su autoridad en los meses finales de 1881, como fueron los ya mencionados casos del coronel De la Torre y del contralmirante Montero. La actividad diplomática de Hurlbut y sus evidentes simpatías hacia la aspiración peruana de conseguir la paz sin cesión territorial llevaron a que las autoridades de ocupación arrestaran a García Calderón y lo deportaran a Chile. García Calderón y los integrantes de su gobierno confiaban en los buenos oficios de Hurlbut para lograr un explícito apoyo del presidente James A. Garfield36 y de su secretario de Estado, James G. Blaine37. Posteriormente, la muerte del presidente Garfield provocó un giro en la posición norteamericana con respecto a la guerra. Por diversas fuentes se conoce de las gestiones de Hurlbut en defensa del gobierno provisorio, y en favor de la búsqueda del reconocimiento oficial de dicho gobierno de parte de Chile. Es más, Hurlbut llegó a manifestar opiniones muy negativas con respecto al gobierno de Piérola, al cual calificó de tiránico, en una actitud que claramente contravenía las normas diplomáticas. Yábar considera que esas expresiones de Hurlbut contra Piérola fueron «lapidarias» para este, ya que influyeron en políticos y en militares para darle la espalda (2009, II, pp. 287-289). Luego de la mencionada coexistencia de los gobiernos de García Calderón y de Piérola, el Estado peruano pasó a estar a cargo del gobierno provisorio presidido por Lizardo Montero, a partir de noviembre de 1881. Era este el mismo gobierno que había sido presidido por García Calderón hasta el anterior mes de setiembre. El gobierno de Montero se instaló en primera instancia en Cajamarca, luego en Huaraz y finalmente en Arequipa38. Desde Cajamarca se preocupó muy especialmente por nombrar una Delegación en Lima. Precisamente en el documento en el que se crea esta Delegación —firmado el 23 de noviembre de 1881— se afirma: «Que en la capital se hallan centralizados los elementos de todo 34

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