El Estado en la sombra

sucedido a García Calderón— surgió desde Cajamarca el liderazgo alternativo de Miguel Iglesias. Además, durante las primeras semanas de la presidencia de Montero, no estuvo claro el acatamiento de Andrés A. Cáceres de su autoridad, el cual finalmente se produjo en enero de 1882. Esta situación puso en evidencia, además, la contraposición de intereses entre un sector de la élite terrateniente del norte, por un lado, y la clase dirigente limeña, por el otro, que apoyaba el gobierno provisorio presidido por Montero. De hecho, las fracturas regionales habían sido muy frecuentes en la historia republicana anterior, y se exacerbaron con la ocupación chilena (Mc Evoy, 1997, p. 182; Abanto, 2012, pp. 185-187)29. En marzo de 1881 se instaló en Lima el gobierno provisorio presidido por el jurista arequipeño Francisco García Calderón Landa, que había sido elegido el 22 de febrero por una junta de notables —compuesta por ciento catorce personas, y presidida por Aurelio Denegri—30, tras desconocer la autoridad de Piérola, y declarar que dicho gobierno estaría sujeto a la Constitución de 1860. García Calderón nombró un gabinete compuesto por cinco ministros y convocó al Congreso, que lo ratificó como presidente provisorio. Su gobierno, instalado en la Magdalena, contó con la tácita anuencia de las autoridades chilenas de ocupación, aunque nunca fue reconocido oficialmente por estas. El gobierno de la Magdalena se propuso formar un frente político unificado desde Lima, con el fin de lograr una «paz digna» con los chilenos; además, a través de sus contactos internacionales buscó apoyos financieros y diplomáticos para lograr el fin de la guerra y de la ocupación del territorio peruano. Sin embargo, solo obtuvo, en principio, el respaldo de algunas ciudades costeñas ocupadas, como Lambayeque, Chiclayo y Trujillo. Por entonces la autoridad de Piérola era reconocida en la mayor parte del país; sobre todo en la sierra (Basadre, 1983, VI, pp. 255-256; Guerra, 1991, pp. 198-215). Lo cierto es que García Calderón no actuó como los chilenos esperaban; es decir, como un presidente títere. Mostró gran autonomía: planteó la reapertura de la Corte Suprema y la instalación del Congreso; extendió la vigencia del presupuesto nacional de 1879; buscó realizar operaciones crediticias para pagar los cupos de guerra; e incluso fundó un órgano periodístico oficial, El Orden. Su logro más significativo fue el de impulsar la llegada de plenipotenciarios norteamericanos con el fin de que actuaran de intermediarios a favor del Perú para la terminación de la guerra (Rosario, 2010, pp. 196-197). Así, el apoyo que le dio el ministro norteamericano Stephen Hurlbut31 le fue muy útil para mostrarse más 30

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