indicaba que se debían plantear algunas interrogantes sobre las ventajas y desventajas de formalizar una tregua en el caso de que fracasara la mediación norteamericana183. Durante las mencionadas conferencias de Lima, el ministro boliviano Carrillo manifestó su convencimiento de que la mediación norteamericana no iba a tener ningún resultado positivo, sobre todo después de firmado el protocolo Trescot-Balmaceda, y de que no era posible plantear ninguna reacción militar de los aliados. En su opinión, era preferible postergar la definición de la paz hasta cuando pudiera negociarse sobre ello con calma, y entretanto debía buscarse una fórmula temporal de convivencia entre los países en conflicto. Ribeyro, por su parte, sostuvo que la guerra no tenía salida, y que la paz en las condiciones que Chile quería imponer no era aceptable para el Perú. No se oponía en principio a la idea de la tregua, pero quería conocer las condiciones que Chile plantearía, y sobre todo cómo se iba a entender el statu quo en los territorios provisionalmente ocupados, «pues deseaba evitar que surgiese, en forma velada, una amputación del territorio nacional» (Basadre, 1983, VI, pp. 299-300). Resultan explicables tanto la actitud de Bolivia como la del Perú. Por un lado, el Perú mantenía esperanzas en la mediación norteamericana y se mostraba desconfiado frente a la propuesta boliviana; de hecho, Bolivia no había reconocido al gobierno provisorio sino a partir de la renuncia de Piérola. Por su parte, Bolivia estaba más cohesionada en el orden interno, y le urgía actuar con el objetivo de evitar la pérdida de su territorio costero (Parodi, 2001, p. 65). Esto explica, por ejemplo, que cuando estaba por producirse la ocupación chilena de Mollendo las autoridades bolivianas se opusieran a una acción armada planeada por Camilo Carrillo, jefe políticomilitar del Sur peruano, con el argumento de que la ocupación sería por razones comerciales. Incluso desde La Paz se le hizo saber a Carrillo que su acción podría perjudicar las relaciones peruano-bolivianas. El propósito de Bolivia era el de llegar a un acuerdo de paz con Chile en el más breve plazo (Yábar, 2009, III, pp. 425-437). 3.4. Posiciones de otros Estados con respecto al logro de la paz El presidente de Venezuela, general Antonio Guzmán Blanco184, se solidarizó de modo vibrante con la causa peruana en la guerra. En el mensaje que presentó al Congreso de su país, correspondiente al año de 1881, condenó duramente el derecho de conquista, y calificó de «escándalo inaudito» la guerra entre Chile, Bolivia y el Perú. Elogió el 129
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