definitivo con Chile» de manos del chileno Eusebio Lillo177. En ese documento se planteaba la cesión a Chile del litoral boliviano, a cambio de la entrega al país altiplánico de los territorios de Moquegua, Tacna y Arica. Considera Bonilla que esta fórmula se frustró debido a la firmeza de la diplomacia norteamericana, que hizo saber al gobierno de Chile su desagrado por el destierro de García Calderón, y por el hecho de que Chile se opusiera a la formación de un gobierno peruano que no aceptara cesiones territoriales (2010, pp. 67-68). El gobierno boliviano mantuvo la alianza, a pesar de no compartir el optimismo peruano en cuanto a la mediación norteamericana (Caivano, 1979, III, p. 77; Yábar, 2009, III, pp. 79-93; Parodi, 2001, p. 58)178. Los agentes confidenciales del gobierno provisorio en Lima dirigieron una comunicación a los ministros peruanos en Francia y en los Estados Unidos, para desvirtuar los rumores que se habían generado en torno a un eventual arreglo de tregua entre Chile y Bolivia, protagonizado por los mencionados Lillo y Baptista. En esa comunicación se adjuntaba copia de una carta oficial del ministro de Relaciones Exteriores boliviano al plenipotenciario norteamericano en La Paz, en la que se negaba la existencia de tal arreglo [315]. La comunicación entre los agentes confidenciales y el ministro peruano en La Paz, Manuel María del Valle, fue básicamente de carácter informativo, y estuvo referida también a cuestiones administrativas. De todos modos, los agentes hicieron saber a Del Valle que estaban en capacidad de tomar decisiones en nombre del gobierno: Debemos advertir a V. S. que, en los asuntos de carácter urgente, puede V. S. dirigirse a nosotros, pues según las instrucciones que hemos recibido del gobierno, estamos autorizados para entrar en relación oficial con las legaciones de la República en el extranjero, y para adoptar, en aquellos casos, las resoluciones que convengan, a fin de evitar los retardos consiguientes a la gran distancia en que se halla el gobierno, y a los obstáculos que hoy se oponen a su fácil comunicación con la capital [320]. Sin embargo, en la relación con Del Valle los agentes no tuvieron que tomar decisiones importantes en nombre del gobierno. Cumplieron con transmitir la correspondencia dirigida a La Paz, y la proveniente de allí [357, 371 y 372]. Igualmente, fue a través de los agentes confidenciales que Del Valle se fue informando de los diversos acontecimientos que se producían en el Perú: la situación del ejército chileno; los avances en el reconocimiento del gobierno de Montero en diversas partes del territorio nacional; los enfrentamientos militares surgidos entre peruanos, al igual 126
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