[417]. El 13 de mayo zarpó Trescot del Callao rumbo a los Estados Unidos, al haber sido llamado por telégrafo para que informara personalmente en Washington de sus gestiones, antes de que se expidieran las respectivas instrucciones a los nuevos ministros que poco antes habían sido nombrados para el Perú, Bolivia y Chile [203]. Como nuevo ministro norteamericano en el Perú fue nombrado James R. Partridge170. De acuerdo con lo consignado en la documentación que publicamos, Manuel Candamo tuvo dos reuniones con él, de las cuales informó de modo no muy alentador. En efecto, Partridge le manifestó no estar enterado de que Trescot hubiera solicitado al gobierno chileno que reconociera al del Perú, con el fin de entrar en negociaciones de paz, ni del propósito del gobierno de Chile de no hacer tal reconocimiento. Candamo le expresó que en el Perú se habían depositado muchas esperanzas en la mediación norteamericana, ya que se pensaba que los Estados Unidos iban a sacar a relucir su fuerza con el objeto de presionar a Chile para que no planteara pretensiones exageradas. Candamo incluso le informó de las expresiones abiertamente favorables a la posición peruana del anterior secretario de Estado Blaine y del ministro Hurlbut. Ante ello, Partridge lamentó que se hubieran albergado tales esperanzas, ya que entendía que nunca se había establecido una posición oficial de Washington al respecto. Además, expresó que, ante las exigencias planteadas por Chile, el gobierno de los Estados Unidos prefería desistir de la mediación, y dejar a las partes en libertad para tratar de resolver el contencioso de modo directo. A Candamo le decepcionó que las cartas credenciales traídas por Partridge estuvieran dirigidas el jefe del Poder Ejecutivo del Perú, sin referirse a persona alguna [420]171. El mismo Candamo, en carta dirigida a su esposa desde su exilio en Chile, varios meses después, aludió de modo irónico al papel de los mediadores norteamericanos, al referir que la labor de Partridge había sido desaprobada por su gobierno, al igual que la de sus antecesores: También la conducta de Partridge ha sido desaprobada por su gobierno. Resulta, pues, que el gobierno americano ha desaprobado la conducta de todos los ministros que ha tenido acreditados en el Perú y Chile y que han tomado cartas en el asunto de la paz entre las dos repúblicas. Lo curioso es que esos malditos yankees no quieren contribuir a que se ponga término a esta horrorosa y tan larga guerra ni quieren tampoco que estos gobiernos [los europeos] contribuyan. Verdaderamente que es muy conveniente cosa la famosa doctrina de Monroe (Puente Candamo & Puente Brunke, 2008, p. 308). 123
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