El Estado en la sombra

García168 [125]. La llegada de Trescot a Huaraz se verificó en la tarde del 22 de abril, y tres días después presentó, ante Montero, sus credenciales como comisionado especial del gobierno de los Estados Unidos. El día 26 se le ofreció un banquete, al que asistieron Montero, sus ministros y otras altas autoridades. El 27 salió Trescot de Huaraz, y llegó al Callao el 1 de mayo [158]. Tras la entrevista con Montero, Trescot escribió al secretario de Estado Frelinghuysen para plantearle la conveniencia de definir la exacta posición de los Estados Unidos en el conflicto, con lo cual puso en evidencia que hasta entonces había sido confusa y vacilante (Clayton, 1998, p. 158)169. En la entrevista, Montero agradeció el reconocimiento de los Estados Unidos al gobierno provisorio, al igual que las gestiones de paz que patrocinaba. A la vez, denunció el afán expansionista de Chile, que consideró reñido con el restablecimiento de la paz en condiciones honrosas y equitativas. Se trataba de un problema no solo peruano y chileno, sino de carácter continental, ya que estaba en juego la aceptación de la legitimidad del derecho de conquista (Yábar, 2009, III, p. 371). No se firmó un protocolo luego de la entrevista, y la información que se tiene de ella proviene de las comunicaciones enviadas por Trescot a Washington. Según ellas, Montero tenía aún esperanzas de lograr la paz sin cesión territorial —a pesar de que, según Trescot, ya en el Perú se empezaba a aceptar como posibilidad la cesión de Tarapacá—, pero para ello consideraba vital el que los Estados Unidos se involucraran firmemente en la mediación (2009, III, p. 373). Además, para que se llevaran a cabo las negociaciones de paz era fundamental que Chile reconociera al gobierno provisorio. Trescot gestionó sin éxito ese reconocimiento en Lima, ante Lynch y Jovino Novoa (Basadre, 1983, VI, p. 280) e incluso planteó ese pedido al ministro de Relaciones Exteriores de Chile, y señaló que para entonces era un gobierno reconocido en todo el país [203]. Luego de las reuniones entre Trescot y Montero, la Delegación procedió a informar de ellas a los jefes político-militares del interior del país, pero sin ofrecer detalles. Sí ofrecieron detalles, en cambio, al ministro del Perú en los Estados Unidos, Juan Federico Elmore. Le informaron de que en Huaraz Trescot había planteado la propuesta chilena en el sentido de que la provincia de Tarapacá pasara a incorporarse a Chile, y de que la de Arica fuera comprada por ese país, lo cual fue rechazado por los gobernantes peruanos. Además, le informaron que Trescot se había comprometido a mediar para que Chile reconociera el gobierno presidido por Montero 122

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