El Estado en la sombra

se produjo justamente durante el tiempo en el que Trescot estuvo en Chile. Las instrucciones, que llevó consigo al dejar los Estados Unidos, le habían sido entregadas por el secretario de Estado Blaine. Sin embargo, en diciembre de 1881 dejó Blaine dicho puesto, y su sucesor, Frelinghuysen, propició un cambio en la posición de los Estados Unidos sobre la guerra; entre otras cosas planteó como aceptable la cesión territorial del Perú a Chile. Así, el protocolo Trescot-Balmaceda estableció que Chile ponía como condición para la paz la cesión de parte del Perú de los territorios al sur de la quebrada de Camarones, y la cesión por diez años de la región de Tacna y Arica, más el pago de una indemnización. Además, los Estados Unidos renunciaron a cualquier acción armada de intervención en la guerra entre el Perú y Chile. El nuevo secretario de Estado había instruido a Trescot para que mostrara una actitud más afín a la posición chilena, lo cual puso al enviado norteamericano en una situación incómoda (Bonilla, 1980, pp. 164-166). Así, el mencionado protocolo supuso un éxito incuestionable de Chile, favorecido como estuvo por el cambio de la política norteamericana con respecto a la guerra. Para el Perú significó una pésima noticia, ya que con ello se desvanecieron las esperanzas que se habían tenido en el apoyo de los Estados Unidos para poner fin a la guerra sin desmembración territorial. El 3 de marzo de 1882 los delegados Candamo y Elías informaban al comisionado del gobierno provisorio en el Sur —Camilo Carrillo— y al jefe político-militar del Sur —José de la Torre— de la noticia aparecida en el diario La Situación sobre la firma del referido protocolo [62 y 63]. Ese protocolo llevó al gobierno provisorio a replantear su estrategia diplomática. Se le ofreció la presidencia del Consejo de Ministros y el ministerio de Relaciones Exteriores al pierolista Antonio Arenas, sin duda con el propósito de plantear un gabinete políticamente más representativo, y paralelamente, los delegados Candamo y Elías propusieron nombrar a un «Comisionado Especial en los Estados Unidos». Ninguna de las dos iniciativas se concretó. Posteriormente fue nombrado Mariano Álvarez como ministro de Relaciones Exteriores, y se iniciaron los preparativos para la reunión de Trescot con Montero [146]165. La Delegación del gobierno provisorio en Lima anunció la llegada de Trescot al Callao el 28 de marzo, procedente de Chile, en el navío Lackawanna [104]. Pocos días más tarde informó de su partida a Huaraz para el encuentro con Montero. Junto con Trescot viajaron Carlos M. Elías, Ramón Ribeyro166, César Canevaro167 y José Antonio García y 121

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