El Estado en la sombra

mediación de ninguna potencia europea en las eventuales negociaciones de paz. En efecto, los diplomáticos europeos en Lima no tuvieron mayor contacto con Godoy (Yábar, 2009, II, pp. 105-107 y 124-125). Como sabemos, García Calderón no cedió ante las exigencias de cesión territorial a favor de Chile como elemento para el logro de la paz. Por ello, fue arrestado el 6 de noviembre de ese mismo año de 1881 y desterrado al día siguiente a Chile. Así, el gobierno provisorio fue explícitamente desconocido por Chile. Ante ello, ese gobierno se recompuso bajo el liderazgo de Lizardo Montero, quien se estableció en Cajamarca en el mismo mes de noviembre de 1881, para trasladarse meses después, en marzo de 1882, a Huaraz. En ese contexto surgió en Lima la denominada Agencia Confidencial. Se instaló en diciembre de 1881 y estuvo integrada por Manuel Candamo y Carlos Elías —es decir, por las mismas personas que ejercían la Delegación del gobierno en Lima—. La Agencia tuvo como misión central el logro de un acuerdo de paz con Chile, «bajo condiciones que aseguren la honra nacional y la integridad del territorio»142. Para ello, los agentes se plantearon un objetivo previo y fundamental: que las potencias extranjeras reconocieran el gobierno dirigido por Montero, con el fin de que Chile viera en este al interlocutor válido para las negociaciones de paz. De hecho, ya para entonces los Estados Unidos y siete países más —tal como lo hemos señalado en el párrafo anterior— habían reconocido al gobierno provisorio, y Bolivia lo hizo en ese mismo mes de diciembre de 1881. En este sentido, la Agencia Confidencial planteó ese reconocimiento a los diplomáticos extranjeros acreditados en el Perú, e igualmente mantuvo contacto con los ministros peruanos en el exterior, con el mismo fin; aquellos, además, procuraron difundir ante los diversos gobiernos la justicia de la causa peruana, y a la vez obtener recursos económicos para el gobierno de Montero. Las esperanzas, pues, en cuanto al logro de la paz con Chile pasaban necesariamente por las negociaciones diplomáticas, toda vez que las fuerzas chilenas controlaban la capital del Perú y otras zonas del territorio, además de muchos de sus recursos. La Agencia Confidencial enfrentó graves dificultades en su afán por lograr el reconocimiento del gobierno de Montero de parte de varias potencias extranjeras. Un notable revés fue el que sufrieron en mayo de 1882, cuando ciertos ministros extranjeros manifestaron que no podían reconocer al gobierno provisorio, por carecer de instrucciones para ello [401]143. Previamente habían tenido un revés similar, con ocasión de la 112

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