El Espectador Peruano

]atura para que los diputados puedirn tener un couocimiento mas compkto de su voluntad. No se diga que tal vez tomamos el empeño de halagar tos de• .seos de personas particulares, y de ga– nar al pueblo en favor de solas nues-– tras ideas: espresamos los sentimientos jenerales- de la mayoría y nos snscribimos a ellos por las poderosas razones con que vaml)s á apoyar un paso politico que se– guramente marcaria á ta Gran Con– Yen,:iun con el sello del mas puro re– pub·icanismo. A los ojos de un alma ~uperficial aparecerán como una mancha odiosa puesta á la investidura de nuestros representantes; poro á los ojos de todo hombre sincero y verdaderamente pa– triota, sera un don acaso el mas precioso que se pueda of,'recer á la salud comun. La altiva ambicion que prefiere su fans., to, á los intereses de la Nacion, las mi– rará con el desprecio de la sonrisa; pero Jiablan por nosotros la historia del mun– d0, el ejemplo de las Naciones moder. 11as, y los gritos- penetrantes de- la razon;, La constitucion de ua estado, es Ja fuente de su vída politica, eg el princi– pio or"anico- de- su ecsistencia moral. Semej~nte prindpio, cuantn mas discuti– do y meditado ,ue sea; cnant:o mas pesa– do con juicio y Dl'ftdur·ez; tanto· mas se ;tprocsimará á la linea de la perfec-cion9' ,y tanta mas segnridact nos- dara· de· m1a 'dicha duradera y permanente. Pero esta perfecciou es in:,cpara. te de ]éf verdad, y la verdad no puede encontrarse sino en el conjunto del mayor nl1mero de -~ooocimientos. El laboratorio· de 'a po- -Jitica, t-<; et espiritu pub reo qne se for- ma de todas las riquezas, ad1oiridas por– todo& lo» oU'Oj ramoa del: saber,. de- mo,., do q1•e las mejoras de 1a qt-timic:t, dtJ fa agricultura, de la metlioma, de , la• lllatematicits y de bs artes industriales, van á parar á la opinion de las grandes, masas que son el estancl&rte de la 'te•tÓ dad y el regul~dor de f ,,s gobierno& ( Cuntmuara, l .......... .--.....___.._ ............. Ya esta en medio de nosotros el heroe de Pultunchara, el valiente; el honrado, el patriota Bermudez. Su con• ducta en las ultimas ocurrencias lo po. ne en una elevacion ~ que nunca podrán llegar nuestros elojios, Nos sentimos sin embargo impulsados por gratitud á conº signar su ilustre nombre en nuestra, columnas y a ofrecerle el pobre pero sinº cero tributo de nuestra admiracion r de nuestro agradecimiento. ¡Desgraciac1 do el hombre cuyn corazoa l)(#rmanezca frío e imnovil en presencia de esas gran– des prendas que honran nuestra condi. cion humana! ¡Desgradado el que ~ eres humillado al pronunciar el loor del solido merito! Nosotros arrastramos con gusto toda esa salva de injurias con qu~ la en-vidia impotente acoje al que os~ decir= aun hay 't:frlurJcs en et Pe:ru. Ecsi~ten por fortuna esas virtucies que salvan a los pueblos en sos grandes con– flictos; ese desprendimiento jeneroso, esa decision ciega a la ley,. ese instinto de lo bueno y de lo noble de que ni aun •aben formarse una idea ecsact:a lae almas- interesadas y caléoladotas. El .Jeneral Bermodez babia salido de la capital, dejando en la J\dm¡-nisfr~ cion un vacío· que no era facil llenar., $u aalud Jo-llawaba-,a ~¡>irar loa·a4'.• ( ("

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