El Espectador Peruano

~ --• ~ ~~~~~~~~~~~---, A ~ 2--~-9 ( UN) · SAB ,.lf)O l-t DE DIC~Efrl BRE /JE 18J3. fR.t: .1L-) .. ·~ . - Jll oir las murmnracwne., rle lo.~ impa– ~ien/e.~ mortales , se dina que Dtr;s le.'1 debe la reMmpt'?,.w, i,mtc.~ de contmcr t l mcriio, y que r8fa oblif!_ado á pMgat an f i8ipadamcn– tc su i•irtwl. ! Oh¡ SM»ws primero bucno.<t, , y desptte}J seremos f elice:~: no ecsijamos el premio ante.Y de la victoria . ni el salrtrio an– t e.e; del traba}o. No en la lid , decía Plutarco,– son coronados los vrmcedores de mtest ros ju– egos sagrado.<s, ,'lino despue.c; que la han col'J'i– µo. (J::?J. J. ROUSSEJJ. U. .J:J) E l sabio obfJerva el desorden pu– blico que no p uede impedir ; le obser• va. y mu,esll':t en su .9em/Jlanlc cn fris– tccido el dolor qu1:; le causo; pero en cuanto á los desordenes pnrlictdare:~ se opone a ellos. 6 vueh-e lo.~ ojos te m icndo no se auiorisen con su presen cia, í]J'>J. J. ROUSSE.flU..,,r;[) NOTA. E,,;te p crfod¡co seta eventual. ---------------------~----------.l-----___. tL ESPECTADOR. - Se va a dar una censtitucion á la l?epública: se va ú dar la ,,ida ó la muer– te á los pueblos. La vida, si los lejislado– res en la calma de las pasiones escuchan la vóz de la filosofía , y consultan el libro , de la esperieneia: la muerte ~i son tan debiles que se dejen dominar por el im– perio de los partidos. La obia contiada á sns manos los acerca al santuario de la Divinidad: ellos respomleran de la !11erte de la Nacwn: ellos reeibiran el fallo de ese tribunal tremendo <le la opi– ninn publica, que les observa en pro un– d :>silrncio. Nue~tros debiles votos no akanzaran ft la elevacion e n que se hallan: ~s el foco pri1wipal del p1 der de la :io– berania: allí rcsplandPce la virtud patria. J>ero:si el· .ncultar· la verdad á lo~ q1Je nos han dado leyes ha sido siempre la ~a.usa que ha perpetuado nue~tros males; si el silencio ha sido en todos los siglos el garaute de los desordenes; si la Con• vcucion no debe confiiar el rutnro gobier• no del Estado entet·amente á sus propios conocimientos; si deben formar un sis• tema de leyes constitucionales capaz de arreglar la admiuistracion publica hasta la mas remota posteridad , en fin, si los sabios arreglos de la Carta son el legado mas precioso é importante que puetle dejarse á. la patria, no podemos ser unos tneros espectadores de la escena en que se ventilan los primeros intereses de la. Nacion, ni podemos dejar en olvido, una voz comun, un clamor jeneral que- se ha dejado oír <lesde la instalacion de laGran Asamblea ConYencional. E ste clamor, esta voz comun es q• la constitucion nueva, ó la reforma de la actual, se manifiieste á. los pueblos an– t~s de su sancion; que asi podran estos eh1itir sus opiriiones á c~rca de ella. y ~sparcir algunas luces mas gg, la leJÍiG

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