El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 89 - Y conste que esta veracidad mía, no debe ser con– siderada como cínico descaro para confesar mis fal– tas, sino más bién, como noble abnegación, para de– mostrar mi culpabilidad, que no es mas que compro– bante de la de los que fueron mis compañeros y cóm– plices revelando así, graves faltas que aún quedan impunes por estar toleradas por la costumbre política. * * * No obstante, debo decir que no siempre bogué con favorables vientos y bonancibles mares. Momentos hubo, que temblé preveyendo tremo– linos y noches turbias, que bién pudieron traer el total eclipse de mi reputación de político. Cuántas veces ví acercarse la nube cargada de ra– yos que debían herirme, y todo quedó conjurado con una medida atrevida, con cualquier fraude llevado hábilmente á cabo, como el de forjar actas eleccio– narias, y sentarme en las Cámaras para hallarme yo, en el banco de los acusadores, en vez de estar en el de los acusados. Cuántas veces también, deseaba salir de esa at– mósfera de favores mutuos, de servicios á cargo de devolución, para proceder con la independencia pro– pia de mi carácter, y la lealtad del hombre honrado; pero lo confieso, sentíame débil, incapaz de contra– rrestar aquella corriente, más incontenible que la de un torrente, al cual se le pretendiera desviar de su antiguo cauce. 12
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