El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

88 - masiado conocía yo, que aquello no ennegrece ni si– quiera empaña la reputación de un hombre público, sino má.s bién al contrario la realza. Algunas veces ha sucedido, es cierto, cuando el hecho ha sido suma– mente escandaloso, que ha producido mala impresión <<por el momento>> más pronto pasa todo, y la alta sociedad es la que nos dá primero el ejemplo, de in:. clianarse ante el gran político, que tan hábilmente ha sabido enriquecerse. Aquel contrato, sobre el qué estudiosamente no quier9 dar detalles, que serían tremendas acusacio– nes contra mis cómplices, no era más que uno de los muchos recursos para poder apropiarnos de al– gunos miles de libras esterlinas; pero como la.s dis– cusiones político-financiero gozan de gran boga, en estas sociedades de Aménca, el Contrato llegó á la mayor celebridad que es dado esperar; y tuvo ene– migos tan furiosos que lo presentaban como una calamidad_ pública que debía hundir al Perú en in– sondable abismo; en cambio los partidarios presen– tábanlo como aquel maná bendito que debía reme– diar todas las miserias públicas y llenar de dicha to– dos los corazones. Lo que hay digno de apuntarse es que tan igno– rantes eran los enemigos como los partidarios. Cándidos! en ese gran problema de Estado, y cu– yas claúsulas tan acaloradamente discutían, hacien– do y rehaciendo combinaciones, no había más que una simple combinación, por medio de la cual, de– bían pasar algunos milloncejos á nuestra gabeta, los que bién repartidos nos dejarían á todos perfecta– mente repletos.

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