El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 84- y tortuoso; yo antes de resolverme y decidirme por aquello que mi conciencia rechazaba, miré hácia atraz, miré á todos lados para estudiar y someter á exámen á los hombres que estaban arriba, y á los que estaban abajo. Y entónces, trabóse tremenda furiosa lucha, entre mí razón que me demostraba la realidad, y mi conciencia moral, que la rechaza– ba '; entre mis grandes y nobles ambiciones, que me impulsaban hácia allá, y mis sentimientos que repelían aquella única senda, que yo debía seguir. Sucedíame que, cnando me resolvía á aceptar los no– bles impulsos de mí corazón, me faltaba la resigna– ción para quedarme rezagado entre los hombres honrados, y me sentía fascinado por el brillo de los que estaban arriba. Tal vez si mis buenas inclina– ciones, no fueron suficientemente fuertes para con– trarrestar ó resistir á mis grandes ambiciones; quizá también, la atmósfera social en que yo me eduqué, contribuyó á pervertir mi caracter, debilitando mí natural honradéz. No sabría explicar, por qué anomalía, llegl}é yo, con el corazón lleno de amor á mi patria, y de levanta– das aspiraciones, todas dirigidas en bién de ella, á la especulación ruin, propia de los mercaderes de la política. Y para acallar mi propia conciencia, diariamente necesitaba concluir mjs reflexiones con estas pala- bras: - ¡ Qué hacer! esta es la única solución ..... . Nada subyuga y avasalla tanto las convicciones, como la ambición de mando; y yo me sentía domi– nado, por esa que se convierte en poderosa pasión,

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