El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
-- -- 78 - Su Exelencia estuvo un tantico candoroso, pues perdió tiempo en convencerme, que yo estaba muy equivocado al pensar de tal suerte, respecto á mi elevada personalidad política. Después de todas las Qiscusiones y vacilaciones del caso, presté yo el juramento de estilo. Mi entrada al ministerio, fué pues, una de esas atrevidas combi– naciones, que en el campo de la política, dán por resultado el fabricar un Gabinete, con los hombres del bando contrario al del Gobierno, y cuyo fin y objeto, es el acallar la censura de los enemigos, dán– doles participación, en aquello que puede ser arma ofensiva, en caso de mal resultado; es lo cierto que debido á una de esas combinaciones muy frecuentes en Lima, resulté yo Ministro de Hacienda. Haré constar solamente que, ni mis méritos per– sonales, ni mi lealtad de político, ni aún aquel su– puesto valor de guerrero, fueron tomados en cuenta por los que me honraron, elevándome hasta el minis– terio de Hacienda. Mi nombramiento fué acaloradamente combatido por la prensa oposicionista, es decir, por la que hace oposición sistemática, con el mismo empeño que el que vende objet'os falsificados, por dejarle mejor provecho que los legítimos. La prensa guber– nista, que defiende á sus partidarios por idéntico. móviles, abogó en mi favor, encontrándome grandes méritos y cualidades especialísimas para tan elevado puesto. Y miéntras con más empeño me atacaban como hombre público, mayor fué el calor de mi defensores y partidarios.
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