El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
n Por aquella época, el Je~ del E tado era un hombre honrado y bueno, es decir, resultó honra– do y bueno, como pudo haber resultad pícaro y perverso. Los que le dieron su voto, no tuvieron el mérito de una buena elección; fné un candidato impuesto, elevado al mando, no debido á sus cuali– dades, sino á pesar de ellas. Su predecesor en la Jefatura del Estado, ie hizo elegir porq,ue sí; por– <1 ue quizá en el retorno de servicios, resultaría él colocado en el mismo puesto más tarde, cuando lle– gara el turno de ser candidato, para un nuevo pe– ríodo constitucional. Yo fuí á Palacio exitado, nervioso, sin saber, sin colegir de una manera cierta, si de aquella llamada. me resultaría una desgracia ó un:1 felicidad ; una prisión ó una cartera. El corazón me golpeaba fuer– temente en la caja del pecho, y la respiración pa– recíame insuficiente para calmar la ansiedad que me ajitab~. Después de los saludos y la vénia de estilo, di– jome:-Le extrañará que yo le mande llamar, ha– biendo sido Ud. mi enemigo; pero es que quiero la fusión de todos los partidos, y me propongo formar Lm ministerio con los hombres más notables del país: en consecuencia, me he fijado en Ud. para que desempeñe la cartera de Hacienda, y espero de su patriotismo, no dejará Ud. de ayudarme en mi~ propósitos. Yo contesté, siguiendo las prácticas usuales, con fra– ~es de Enjida modestia, alegando la escasés ele mi in– t eligencia y mi humilde nombre, para tan alto puesto.
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