El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 72 - La batalla fué reñida y disputada palmo á palmo. tanto del lado de lo sitiados, como del de los sitia– dores . Y puesto que he hecho confesión de mis culpas, haré también mención de mis hazañas . Yo merecí especial aplauso por mi extraordinario valor, y her6ico comportamiento; baste decir que fuí uno de los heridos en la batalla. Y este valor fué, al concepto de mis amigos, tanto más meritorio, cuanto que yo sentía por vez primera el olor de la pólvora, muy distinto ciertamente del que yo conocía en i– mulacros y fuegos artificiales de 11,oche bitena. En cuanto al silbido de las balas, fué tan nuevo para mí, que arrostraba el peligro inconscientemente. En vano buscaba yo en aquel imponente pano– rama de esa batalla, algo parecido á lo que yo ha– bíame imaginado; algo semejante á esos cuadros descritos por la pluma del poeta ó el pincel del arti - ta; no veía más que la densa humareda que á todo. nos envolvía; y allá, á lejana distancia, divisaba algunas líneas negras, que se movían, al parecer sin orden ni concierto. Eran los batallones que se batiau ' en el campo de batalla. Yo no alcancé á ver el resultado de la batalla: en lo más récio de ella, caí herido, y fuí llevado, junto con otros muchos, á un hospital de sangre. No sabría decir de qué lado vino la bala, ni cómo

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