El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

69 - lo tuyo. . implorando al Dio. d las batalla por tu \·ida. Y por un mom nto, cont mplando la naturaleza . · á aquel hombre que tanta simpatía m!:'! inspiraba, quedé sumido n tristes reflecciones; y él con una mano apoyada en el robusto muzlo de su pierna, y la otra le antada cual si quisiera detener las vibrn– c10nes del aire, miraba presentándosenos casi de frente. De pronto, él hizo un mo,·irniento, como para lle– var la mano á sus pi toleras, y casi instantáneamen– te estalló una detonación, que había partid del gru– po que me rodeaba. A trnvéz del humo producido por el tiro, ví caer al suelo el cuerpo del hombre, y oí el choque de un sable, y después el galope desenfre- nado de su caballo que huía espantado ..... . Y de aquel hermoso jinete, que se alzaba lleno de vida y poesía mirando el cielo_, el campo, y quizá su propio corazón, sólo quedó un cadáver, tendido en el polvo, con la cara contra el suelo y los brazos caídos sobre la cabeza. ¿ Que había sucedido? ..... . U no de mis soldados encargóse de responderme, mostrándo1~e su fusil humeante, y su cara iluminada por la satisfación de un certero punto. -Era un maca 111,ama y no debía vivir, elijo. -Magnífico tiro !-exclamó entnsiasmado otro ele mis soldados, tirando al aire su gorra. Yo, desmontando de mi cabalgadura, corrí mudo

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