El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 60 ---~ ció ser bautizado con el apodo de El Conspirado1', y por cierto que muy bién ganado tenía este nombre, pues ya por entónces contaba más de media docena de revoluciones perdidas, y otros tantos motines abortados . Demás parece decir que, yo era entusiasta parti– dario del Conspirador, y esperaba la primera oca– ión, para ir á plegarme á su partido y engrosar las filas de sus amigos . Esta ocasión no podía retardarse largo tiempo, da– da la situación borrascosa por la cual atravezaba el Perú, á causa de los contínuos conatos de motines y asonadas, con que el Conspirador traía revueltas las poblaciones del Sur, y cariacontecidos á los políti– cos de aquella época. Los que esperaban entónces una revolución, como espera el marino el viento amigo que debe impeler su embarcación, no debieron impacientarse largo tiempo, pues que el Conspirador, no cesaba un pun– to en sus conatos revolucionarios. Yo, que era uno de los que aguardaban esas con– mociones políticas, escuché con gran:ie regocijo la nueva dada por los periódicos que decían: Revolu– ción en Arequipa ! El Conspirador se ha proclamado Jefe Supremo de la República. Y allá corrí yo de los primeros, á enrolarme en las fi– las de los que, sin otras probabilidades para el buen éxito, que la de ser revolucionarios, considerábanse ya, colocados en la ruta que debía llevarlos á la tierra de promisión. Para evitar suceptibilidades personales y comen-
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