El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 57 - Yo había abandonado 1 colegio militar, sin mfü;; instrucción que la de un recluta; y sin preocuparme por lo que aún me faltaba aprender sólo anciaba to– mar parte en la política de aquella época, tempes– tuosa, como la que más, y por lo mismo, apropiada para impulsar al que se entregara á los fuertes vien– tos revolucionarios, que en el Perú tan propicios sue– len ser para los ambiciosos y atrevidos. Bullía en mi alma la noble aspiración de figurar, de ser hombre público y levantarme sobre muchos ambiciosos é ineptos, que yo consideraba inferiores á mí. También es cierto que entónces antojábaseme todo el monte de orégano y cominillo, y á mi ambi– ción todos los caminos accesibles. Sentía el amor al yo, ese egoísmo de los jóvenes, tan diverso del egoísmo de los viejos: el uno nace del amor que sentimos á nosotros mismos; amor mez– clado de admiración al sentirnos fuertes y capaces de todo lo más grande y noble; el otro, el egoísmo de la vejéz, esla compasión que nos inspira esa pobre má– quina humana, deteriorada y gastada, que nos deman– da la consagremos todos nuestros cuidados y atencio– nes. El amor propio, que puede ser noble ó ruin, se_ gún sean los móviles que le dirijan, dominábame entónces á tal punto que, hasta por los amoríos .i.uveniles, sentía la mayor indiferencia. Cuan do mis amigos me hablaban de sus conqms- 6

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx