El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 43 - - Pero es el caso que yo me siento con más valor para ponerme delante de la boca de un cañón, que delante de una muier á quien debo decirla que la amo-dije yo bastante compunjido. -Pues hijo, no hay necesidad de hablar, mejor es escribir. ¡Oh! una carta amorosa produce efec– tos admirables! Las mujeres son muy romántica. y vanidosas; con decirlas : y o creo que la naturaleza– ó si quieres Dios que para el caso lo mismo dá - no ha producido una obra más perfecta que tú - el tú es muy necesario en una carta bién apasionada. - Y lue– go se le habla de la muerte que nos espera caso de no alcanzar la deseada correspondencia ...... En fin escribe una carta á punto de caramelo y sales del paso. Sonrióme la idea de escribir, y crecí un palmo, pensando que ya había hallado el camino, por donde debía llegar hasta donde una querida. Resolví pues, declararla mi pasión á una jamona, rolliza de carnes y que, si bién podía ser mi madre, tenía la condición de ser casada, lo cual realzaba, al concepto de los estudiantes y al mío mismo, las con– quistas amorosas. Siguiendo el consejo de Ernesto, me resolví á es– cribir, de esta suerte obtendría la contestación y ... ¡ batalla ganada! quedándome la prueba del triunfo! La mujer á quien yo había resuelto seducir, era 1a costurera de mi tía; y la buena mujer que en todo po– dría pensar, ménos en que yo pretendiera ser su seduc– tor, tratábame con indiferencia generalmente ó con
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