El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

29 --· - 1. uno má -agregaba mi tía-que se corna los codo por no tener clientes á quien comerse. Y su hermano abogando por la opinión emitida. replicaba colérico: -Qué es eso d comerse los co– dos, cuando en el Perú hay jnrisconsultos que por unos enredos t stamentarios se han ganado mucha. libras esterlinas. -Alto ahí con eso ele ganar-argumentaba enérgi– camente mi tío el canónigo - se gana con el trabajo se pilla con los fraudes: y luego que no todos los días han de haber muertos á quienes hacer testar. Mi tía sin atender á este sólido argumento, llevá– base la manos á la abeza en señal de asombro y luego decía: - Pero por Dios! cómo es que ustedes no me re– conocen las ventajas de la carrera militar! Venga11 ustedes aquí-y llevándolos por la mano, los obli– gaba á sentarse cerca de ella- hablemos claro y franco: ¿ Quién fué mi marido? ustedes lo saben muy bién: un capitancito que cuando se casó conmigo. pidió prestados cincuenta soles á un amigo; pues bién si él no hubiera sido un derrochador, me hubie– ra dejado millonaria. ¿ Saben cuánto ganaba cuando estuvo de prefecto en el Cuzco? ...... Cien soles dia- rios: esto sólo de las listas supuestas del cuartel, sin contar otras buscas, como multas, impuestos y otras , tantas que calculábamos en otr9s cien soles diarios. Y ahora les pregunto yo, ¿ qué carrera puede dejar .:.iesenta mil. ..... ( mi tía no era fuerte en cuentas y después de meditar un momento rectificó) quiero de– cir lo que resulta mensual fuera del sueldo que, er1

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx