El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

me decía: -Que dichoso es el hombre que se acerca á la naturaleza, y cuán caro pagamos, los que de·ella nos hemos alej adc, ! Contemplaba aquel hombre que debía ser comp1eta– mente dichoso y mirándole pensaba,que su pecho respi• raba el aire oxigenado que reanima el espíritu y alegra el corazón ; su vida se deslizaba sin haber probado las decepciones del mundo, ni los crueles contrastes de la fortuna; el trabajo que es el regularizador de la salud, conforta su cuerpo y vigoriza su espíritu; ni luchas ni zozobras, perturban sus horas de descan– so............ ¡ah! feliz el que jamás ha probado los sinsabores del hombre público! Yo sentía envidia por ese hombre, y me asalta– ba el deseo de hallarme en la misma condición de él; lejos del bullicio de las ciudades, viviendo del tra– bajo honrado del agricultor, y eternamente alejado de la adulación de los hombres de partido; de esos que hacen de su bajeza un medio de lucrar, y de sus opiniones un comercio infame! ................ .. La rápida carrera del tren, alejóme hasta perder de vista aquel simpático jinete. Y entonces pareció– me escuchar misteriosas voces, que llegaban hasta mí y me decían: -Fuistes un loco, un insensato; creís– te que la felicidad y la gloria se hallaban en los re– vueltos campos de la política, y sólo has hallatlo las decepciones del hombre público y el destierro del conspirador. Equívocamente buscaste el amor por los tortuosos y culpables expedientes del seductor de una mujer honrada, y era justo que recogieras la

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