El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 289 - cosecha sembrada; y el conspirador de su patria, como el seductor de una esposa, es lógico que al fin de la jornada, encoentre la infidencia de su amada y la reprobación de sus conciudadanos! ............... . Y en vano pretendía alejar de mi mente aquellas siniestras voces, que á mi pesar me perseguían.¡ Ah! el recuerdo de Ofelia, fI1uerta y prostituída por mi causa, me torturaba como el más cruel je mis re– mordimientos! Y si por un esfu~rzo de la voluntad, me alejaba de esta idea, era para darme con otra aún más mortifr: cante. Cuales serían en adelante los recursos de mi vida? A qué arbitrio acudiría para ganar mi subsistencia? Si, como es posible, puedo realizar mi~ propósitos de hacer completa prescindencia de cuanto se refie– ra á la política de mi patria, ¿ á qué medios .me aco– jeré para llenar las necesidades de mi vida, que ha de ser en adelante la del proscrito? ............... . Y después de dirigirme estas interrogaciones, pensaba con honda amargura, con cruel sinsabor, que quizá iba yo á vivir en la mendicidad, buscando la protección de alguna colonia peruana, residente en .................. ¡ah! no sé todavía dónde debo diri- gir mis pasos! ................................................. . He llegado á bordo, y al ver alejarse de la playa al vapor que me conduce al destierro, he exclama- 37

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