El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- - 2Sr - miento esclamó: - ¡ La política!.. ..... Has aprendido al fin á conocer lo que es la política? ..... ¿Sabes acaso que, sin ser mas que el arte de gobernar, y dar leyes y decretos, para la seguridad pública, puede ser tam– bién, una lucha noble, sublime, si es que defiende un ideal 6 un principio; así como es ruin é infame, si so– lo simboliza la ambición de un conspirador? Tu caí– da es inevitable, tu desprestigio es evidente; ambos son, n6 un castigo, sino t~na consecuencia. Tus enemi– gos políticos, no han sido ni más honrados ni de más talento que tú; pero te han vencido, como los vence– rán á ellos otros que lleguen después ; porque cuan- do todos son malos, el último es el mejor!. ........... .. -<1La justicia no es una quimera, ni la moral una ley desquiciada, ni el bien una aspiración irrealiza– ble, no; son leyes sociales que infringimos fácilmen– te, pero que pagamos cruelmente. «Los triunfos del mal los miramos en su apogeo, y quitamos la vista en la hora del castigo, que no es mas que la consecuencia lógica de aquel.» J Ofelia calló, quedando con la mirada fija, la fisono– mía animada, asemejándose al que sigue mental– mente el hilo de largas y profundas meditaciones. Luego continuó :-Si quieres yaspirasllegarála ver– dadera grandeza y prosperid~d, sé ·leal y honrado en la vida pública franco y bondadoso en la vida íntima ... " Yo estaba anonadado, entontecido, parecíame ver la figura y escuchar la voz de una de aquellas pito– nizas, que allá en los tiempos antiguos, adivinaban el pasado y predecían el porvenir. 36
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