El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

-- 262 -- si nos faltaba la armonía y la felicidad . El amor es– pantado de nuestra degradación, parecía haber huí– do para no volver jamás. Yo estaba persuadido de que en el público, se había di– fundido la conviccción de hallarme yo oculto en la casa de Ofelia, y comprendía que esta situación había de ser i.nterpretada desfavorablemente á 1a moralidad de mi conducta, y á la dignidad de mi partido . Y mientras más claramente veía el daño que mi residencia al lado de nli querida me causaba, con ma– yor afan me acercaba á ella,. rabioso á la idea de per– derla. Bien pronto nuestra vida se convirtió en continua lucha, y perpétua tempestad, y en nuestra intimidad no hallábamos sino motivos de reproches y de amar– gas queps . Los celos derramaron en torno mio toda su hiel, y la miseria se me presentaba, mirándome, y acer– cándose á mi, con la risa del que va á tomar una presa, que tuvo ya por perdida. Así vivia yo, estúpido, inactivo irrascible, sin ha– cer más que enumerar los instantes, que caían gota á gota en la eternidad de mi dolorosa vida. Y por más que comprendía la infidelidad de Ofe– lia, por más que valorizaba mi vergüenza y degrada– ción; yo no concebía cosa alguua sin Ofelia, ni al– canzaba á encontrar la energía suficiente para ale– jarme de ella. Mi pensamiento, mis acciones, tenían á Ofelia por

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