El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

-- 2 59 - tanto que el ave de rapiña me devoraba las entra- 1fas; y esa ave, no me era posible alejarla de mí, por– que eran mis propios celos; era mi amor á Ofelia, que se exacerbaba á medida que veía la posibilidad de perderla. Yo quisiera si, quisiera detenerme aquíry no conti– nuar este relato. Es tan duro confesarse culpable! La verguenza cubre mi frente; la noche sombría parece extenderse sobre mi vida. ¡Ah! yo me pido perdón á mi mismo, y mi con– ciencia me acusa y me dice: faltas como las tuyas, sólo pueden tener una expiación, y esa es, la públi– ca confesión de la culpa. Y me siento compelido á continuar este relato, y sigo este camino, por más que mi carne se queda en él, desgarrada, y mis huesos chocando contra las agudas rocas, parecen próximos á romperse. Pre– siento que los corazones generosos han de perdonar- me, y los jóvenes inexpertos, han de tomar el ejem-. plo que les servirá de enseñanza. Y preciso es decirlo todo; decir que cuando prin– cipié estas memorias, no creí llegará este punto; me había propuesto no más que escribir mi vida como hombre público, bien como ministro, 6 jefe de parti– do; pero ya que he llegado has.ta aquí, diré la verdad, y nada más que la verdad. * * * Al siguiente día, Ofelia convidó á algnnos amigos . míos, y quiso que comiéramos alegremente .......... ..

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