El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
' -- 22 - donde dejaba escapar una parte del calor moral que en su vida tranquila y honrada no hubiera sabido en qué emplear. Por más que mi tío el solterón, fuera hombre hon– Tado, incapaz de robar un cabello, ni de forjar el más fñócente fraude, complacíase con cierta deleitación, en comentar los que en el campo de la política, y agrandados por la distancia, llegaban allá, para servir. de cominillo á los politiqueros paúvos, en cuyo nú– mero se contaba, en prin1:er término, mi buen tío. Un dia, despues de una larga tirada, referente á depre– daciones y fraudes de ministros, miróme cariñosa– mente, y fugo dijo: -¡Ay! hijito, tu llegarás á figurar tarde, cuando no haya huano ni especulaciones que puedan enrique- certe!. ....... . Y estas palabras de mi tío, quedaron grabadas por muchos di.as en mi memoria, é imaginábame, que yo era algo así, como un convidado que llega, cuando el banquete ha terminado, y ya no hay más que migajas y desperdicios. Y bajo la impresión de este triste concepto de mi tío, quedéme pensativo y preocupado. Los viejos amigos y contertulios de mis tios, há– bian sido también revolucionarios, de aquel tiempb ·n que, este título simbolizaba patriotismo, valor y (randeza de miras· cuando se conspiraba para con-
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