El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 255 - Nuestra angustiosa situación financiera, no había mejorado un punto, léjos de ésto, cada día, cada ho– ra se nos presentaba más insostenible y apremiante• Mis amigos ...... u. ¡ Bah l para qué hablar de ami- gos cuando se trata de un político en desgracia! No quise acordarme de ellos, por más que me faltara el dinero aún para subvenir á mis gast-Os más esencia– les. Algunos días después cuando ya había olvidado mis celosos temores, y estaba casi tranquilo, quiso Ofelia como la noche pasada, salir sola y cubierta - con su manta.-Pero qué significa este empeño de saiir de noche sola á ia callé-díjela colérico. Vaya no vengas con niñerías!-contestóme ella des ieñosa y risueña. Y como la vez pasada, se escapó de mis brazos, para irse precipitadamente á la calle. Mi resolución fué repentina, tomé el sombrero y salí. Aun tenía tiempo para alcanzarla y seguirla. Ha– bía tomado un carruaje y yo subí á otro, y señalándo– lo díjele al cochero:-Siga U. aquel coche. En ese mo– mento olvidi que yo estaba perseguido; que corría el peligro de ir á dar á manos de la policía; todo lo olvidé, para pensar sólo, en que necesitaba saber si Ofelia me era infiel. Mi cerebro se exalta,ba por grados, y en mi cora– zón sentía mil dardos que cual dentelladas de fieras me torturaban con temores espantosos. Iba á descubrir una verdad que yo deseaba igno• rar, que la realidad debía de producirme tan honda ,.

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