El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 2 54 - -Mira, me voy á la calle, voy solo por un mo- mento; tú me esperarás ¿ no es cierto ? -Y ¿ qué novedad es esta? por qué vás- á salir de noche y sola á la ca:He. Debo advertir que yó más-denna vez, había oído á Ofelia, expresarse respecto á las mujeres de cierta condición que salían de noche solas á la calle; las cuales decía ella que debían ir solo á buscar aventu– ras. En ese momento acudió á mi mente aq,uel re– cuerdo, y sentí el estremecimiento del temor y los. celos. - No salgas Ofelia yo te lo ruego; no salgas sola de noche. -¡Hét dejate de exigencias sin objeto; ya veras que yo solo salgo por ocuparme de h. Muy pronto vdy á regresar. Hasta luego ... hasta luegoL .. Y escurriendose de entre mis brazos salió precipi– tadamente. Procuré disipar mis temores y fui á mi escritorio á revisar algunos papeles y leer los pri ódicos del día. Un tanto tranquilo y deseando disipar las angus– tias que me atormentaban díj eme á mi mismo: -Soy un loco, un tonto, pues que sin motivo se– guro, forjo fant asmas para agrav-ar mis celos ; basta pensar que si Ofelia hubiera querido abandonarme, no hubiera rechazado aquella propuesta iniciada por mí, y que le abría camino para una defi ni t iva sepa – ración. Por muchas horas consagré mi tiempo en ocupa– ciones que absorbieran mi atención, y di sipa ran mis preocupaciones.

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