El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 253 - -Y por qué habias de abandonarme ¡ ah ! ya comprendo, porque no tienes dinero! ¡ Calla, ya ve– rás como el dinero no nos falta. Pierde cuidado: ya yo tengo una gran combinación, ya verás ...... si, ya verás que tu Ofelia piensa en ti más de lo que tú crees. Todas las locuras parecíanme aceptables, y á ellas– me acojia,con la misma desesperación del que busca u.na tabladesalvadón;yen medio á aquel naufragio,yo conservaba alguna esperanza, sin dejar de conocer q ne era tan absurda, cual fa del condenado, cuya sentencia le ha sido dada por inexorables jueces. Cuáles podian ser las combinaciones que Ofelia proyectaba? Qué insensata esperanza pudo deslizar– se en mi corazón para hacerme esperar tranquilo y confiado, imaginando que mi situación podía cambiar favorablemente? No sabría decirlo ........... ., .. Habíamos acabado de comer, tan mal humorados, como está de continuo, el que come de prestado y sobre su agonizante crédito. Eran las ocho ·de la noche, y Ofelia silenciosa y meditabunda, cambiaba su rica bata de raso crema, por un vestido negro, que ella usaba para las salidas tcde manta.• En el día habíala notado más que nunca inquieta y preocupada; casi podría decir desesperada, á juz– gar por ciertos monosílabos, dejados escapar quizá á su pesar.

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