El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 2 49 - como siempre fué el amor, más que la conveniencia política, consultado por mi, en esa circunstancia. Yo era un hipnotízado que había perdido toda su fuerza de voluutad para quedar á merced de una vo– luntad extraña. Y allá oculto en la calle de N ............ una peque- ña casita, encajonada entre dos altas casas, con una puerta angosta, y cuyos cerrados balcones de forma antigua, no dejaban paso á la luz exterior, vivia yo, indolente, estúpido sin más impresiones que las que me producía el celoso espionaje que yo tenia con Ofelia. Algunas veces me ocucria pensar, que ella podía abandonarme, hallar otro hombre que la ofreciera · la fortuna que á mi me faltaba; y entonces violenta angustia me asaltaba y estrechándola entre mis bra– zos decíala:-Dime Ofelia ¿ tú me amarás siempre? no se por qué me parece que fuera á perderte, y yo me moriria, sí, me moriria, si así fuera. Y Ofelia, sonriendo amorosamente de mis infun– dados temores, hacíame mil protestas, como si se tratara de amores que no hubiesen llegado, como l?s nuestros, á su último estado de prueba. * * * Ya lo he dicho: mi fortuna estaba del todo arrui– nada, y tiempo há que vivía yo de prestado. Más que yo, Ofelia se desesperaba, y lamentaba nuestra angustiosa situación, no por apego al dinero 32

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