El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 248 -- bien me ví precisado eludir todas las dádivas que antes tan liberalmente hacía. A medida que mis deudas crecieron, fueron á la par decreciendo los partidarios y alejándose los ami– gos; y cuando se agotaron mis dineros, evaporose el entusiasmo de amigos y partidarios. Esta es en síntesis la historia de mi popularidad, y de mi vida de conspirador; y por cierto que si algo puede con– solarme, es su semejanza con otras vidas de políticos peruanos! ........... . VII Despues de dos meses de estar oculto, quiso Ofe– lia que fuera yo á habitar ounos altitos» que á su opinión me prestarían todas las comodidas de un asilo completamente oculto. -Ya ver'ás como tu mujercita te proparciona u~ asilo que será un nido de amor para ambos, -dijime ella y yo dominado cada día más, por su amor, per– día mi voluntad, y sólo aspiraba complacerla. La vida inactiva, solitaría, agobiada por el recuer_ do de las mil decepciones que me rodeaban, había de tal suerte enardecido mi pasión, que ya yó sól 0 hubiera querido vivir para espiar las acciones de Ofe– lia, y ser á su lado, el amante que cela y asecha el corazón de su amada, como el único positivo bien que le queda en el mundo. Excusado es decir, que Yó accedí gustuso en ir á vivir en la nue va morada que Ofelia me ofrecía; y
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