El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 2 47 - traba arruinado; había gastado todos mis caudales y me hallaba atestado de deudas, con fuertes intereses y con cargo de devolución para cuando hubiera llega– do á la presidencia de la República. Como carecía de bienes raices para hipotecar, los expeculadores diéronme su dinero, á la gruesa ventura ó lo que es lo mismo á pagar quinientos por ciento. Diez mil soles más era necesario buscar en calidad de préstamo, para entregárselos al infame marido de Ofelia !. .......... . No me fué dificíl conseguirlo, y de las manos del dueño del dinero, pasaron á las del que me vendía sus derechos sobre la mujer que yo amaba. · Diez mil soles mas, sobre todo lo gastado en com– prar á mis carceleros y asegurar mi tranquilidad pa- gando al intendente de policía......... Ah! aquello no podía llegar sino al más estupendo fracaso! Un nuevo é imprevisto golpe, una de esas catás– trofes financieras, había venido por entónces á agra– var mi ya insostenible situación. La casa comercial de Londres, en la cual había yo colocado toda mi fortuna, suspendió sus pagos por haber sufrido fuertes quebrantos en sus negocios. Y aunque ya poco me restaba que gastar de mi propio • capital, había obtenido la concesión de poder librar hasta por medio millón más de lo depositado. Apesar de mis esfuerzos,nó fué posible ocultar aquel fracaso : es que desde ese momento principiaron os préstamos de dinero, pedidos á amigos mios, y tam-
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