El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 246 - vado; no obstante, se dirigía contrá Ofelia, y yo es- taba en el deber de defenderla. , Ofelia continuó:-¡ Ah! y6 no resistiré esta situa– ción...... Dios mío! yo voy á morirme; yo no ,.puedo vivir cerca de ese hombre. Jorje, sálvame, salva á tu Ofelia...... ; oh! yo no sé qu_e hacer! Y en el exeso de su exitación, sollozaba y hablaba angustiadísima. Bien pronto me dí cuenta de lo que sucedía; el miserable aquel, pretendía expecular con las faltas de su esposa, vendiéndole al amante sus derechos de .marido. Las circunstancias no pudieron ser para mi mas desfavorables. Faltábame dinero y libertad pa– ra arbitrarlo. Pero qué hacer! A tratarse de afectos míos, sería escusable el sacrificio de dejar partir á mi amada; pero yo veía comprometida su felicidad,su tranqui.li– dad,y ella con su acostumbrada vehemencia,acababa de decirme:- Jorje, sálvame, ese hombre puede lle- gar á matarme!. .......... . 1 Y esas palabras decíalas, quien venía de exponer su vida por salvar la mía, aquella noche que fué á mi prisión. Y luego yo le era deudor de algo más que gratitud ;le debía dinero. Ella en sus empresas y reuniones políticas, había malgastado su pequeña fortuna. Mi indolencia en esta ocasión, hubiera sido pues una infamia que yo mismo no me la hubiera perdonado. Y ya que llega el momento de hablar de dinero, !Será preciso hacer aquí una confesión; yo me encon-
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