El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 2 45 - dido toda mi fortuna. Entónces se dijo que era inú– til temer mis conspiraciones, y yó comprendí que también los hombres que dirigían la política, parti– cipaban de esa opinión. Un conspirador sin dinero, y sin crédito, como yó me encontraba, es algo asi á modo de un cañón sin pólvora ó un rifle sin balas: una arma inofensiva. unca los golpes del infortunio llegan aislados y solos; y para mí vinieron las desgracias políticas, acompañadas de inesperadas desventuras de mi vida íntima. ¿ Llegará un día en que nos expliquemos el por qué de la mala suerte y también de la felicidad? Tal vez! ........ . Pasados algunos días de estar oculto y cuando principiaba ya á serenarme, llegó Ofelia, y llorosa acongojada y bajo la mayor exitación de ánimo á que la he visto llegar, díjome: - J orje, una inmensa desgracia nos amenaza; mi marido ha llegado: yo debo abandonarte, debo huír para ocultarme léjos de él. -Tu marido ! Pero que infierno ha vomitado á ese hombre ¿qué quiere? ¿qué dice? -Quiere dinero; me pide una gruesa suma que necesita con urgencia; y caso de no entregársela, me dice que todos los días, cometerá escándalos para dar mayor publicidad á nuestros amores. Aunque la amenaza era poco temible,dada la con– ducta nada reservada que Ofelia y yó habíamos lle-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx