El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 2 43 - pasajera tempestad, habían sido la reacción fatal é inevitable de los acontecimientos anteriores. ¡Ah! yó no era ya el ídolo de esa agrupación polí– tica, que tan fácilmente dominé como jefe de parti– do! Mi autoridad sólo halló voluntades flojas, indo– lentes, que parecían haber perdido todos los resortes que antes las movían! ....................................... . Escribí cartas, envié emisarios para comunicarme con mis amigos, y ni las cartas fueron contestadas, ni los emisarios fueron bien recibidos. Nadíe quiso oírme ni aún conocer mis propósitos. ¿ Por qué ha sucedidc esto?¿ Cuál es la causa del des– quiciamiento de mi particlo? ¿Qué faltas he cometi- do, que así me llevan á un repentino fracaso? ........ . ¿Por qué cuando desempeñaba el Ministerio de ·Hacienda, y la voz pública me señalaba como el úni– co autor de todos los abusos y especulaciones de aquella época, léjos de disminuirse crecía el entu– siasmo de mis partidarios, y la adhesión de mis ami– gos? ¿ Quién puede explicar el insensato y caprichoso criterio con que la opinión pública juzga á los hom- bres políticos? ........ . En el primer momento, no aloancé á darme satis– facto,ria explicación, de estos fenómenos sociales,que en torno mío se realizaban. Hoy que estudio las opiniones emitidas, y las ten– dencias manifiestas, comprendo, que yó he cometido graves errores que sin duda son los factores de mi ruina.

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