El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 237 - bién ante un público, cuyas miradas debían estar fi– jas sobre los menores detalles de mi fuga. Conocía lo suficiente la agudeza y sátira limeña, para aprovecharse de esos detalles y ponerme como ropa de pascuas, con todo el ridículo á que se presta– ba aquel mwjeril disfraz; el menos apropiado para un coronel conspirador. Y luego huir dejando á Ofe– lia en mi lugar, pensé que á más de una cobardía era una infamia. Todas estas reflecciones, pasaron por mi mente, rápidas como el rayo, en tanto Ofelia ha– blaba desnudándose para que yo vistiera aquel traje traído oculto bajo el suyo. Después de un momento, ella como si quisiera unir la acción á su enérgica palabra, asiome violenta– mente por el brazo diciéndome: - ¡ Por Dios! no per– damos tiempo, dentro de un momento será ya tarde!.. -Es que yo no me visto de mujer-díjela acen– tuando resueltamente mis palabras. -¿ Qué es lo que dices? No te disfrazarás con el vestido que yo te he traido? -No, con ese vestido ...... ¡jamás! -¡ Dios mío! y para esto he arrostrado yo tantos peligros y gastado tanto dinero!. ........ ¡Oh! yo me muero de cólera ...... y de pesar!. ...... .. Y Ofelia, cubriendóse el rostro con su pañuelo, prorumpió á llorar, con largos y angustiados sollozos, quizá no del .todo verdaderos; pero que en ese mo– mento, eran la expresión de la mujer que había ve– nido á decirme: Salvate y yo sola arrostraré los peli- 1 1 ' gros y a muerte ............ .
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