El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 236 - Ofelia muy resueltamente, principió á desnudarse diciendo:-He traído prendas de vestir ~obles. Mira · este vestido negro te vendrá muy bien; tú eres casi de mi estatura. Tú saldrás acompañado del oficial, que se ha comprometido á favorecer tu salida; él es el que me ha acompañado hasta aquí. Ef fugará jun– to contigo, y yo me quedaré aquí en tu prisión. Yo no podría salir, porque al ver dos mujeres, después de haber entrado una sola, se despertarían sospechas que serían nuestra perdición. Hay álguien que puede vernos, y que no es de los nuestros. Con que valor y resolución, y esta noche obtendrás tu libertad. Ofelia, había hablado tan apresuradamente, y con tr-1 acento de convicción y mando, que no me dejó lugar dft dirigirla una observación, ni replicarla una palabra. Cuando vió, que lejos de obedecer sus órdenes, que– dé contemplándola, extasiado al ver su garganta y su seno casi desnudos, volvióse á mí, y entre coléri– ca y angustiada, dijo: - ¡Cómo! ¿ qué esperas? No tenemos tiempo que perder: á las ocho y media todo habrá cambiado desfavorablemente para nosotros. Ella había extendido sobre mi lecho, el traje de mujer, que me destinaba, y también una manta de vapor bordada, semejante á las que usan las señora! de Lima. Yo miré aquellas prendas, destinadas á disfrazar– me, y comprendí y valoricé, todo el ridículo que de– bía arrostrar, no solo ante la mujer amada, sino tam-
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