El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- - 20 · - · latrocinios debíamos presenciar, tan sólo mientras llegaba la que, por lógica natural de los sucesos, de– bía aparecer de un día á otro ; y todos esperaban con– fiados en la Providencia, que no podía negarles el ad– venimiento del Mesías, que debía aparecer encabe– zando un movimiento revolucionario. Estas ideas 1 encontrábanse tan arraigadas en to– das las clases sociales, que no había quisque ni pi– lluelo, que no estuviera afiliado á un partido, convir– tiéndo así sus juegos y diversiones, en batallas en– carnizadas, en las que, de un lado Arequipa y del otro Lima, es decir la revolución y el gobierno, represen– tados por esas dos agrupaciones, libraban luchas re– flidas y furiosas. Por supuesto que el partido del go– bierno, era el derrotado por ser ese el único débil y antipático. Y si de los pilluelos y mataperros, pasamos á la al– ta clase social, allí las cosas se sucedían á lo serio . Los odios de partido erañ los más intransigen– tes y exaltados de cuantos nacer pudieran en el cora– zon de esas gentes; las famil~as vivian divididas en dos bandos bien marcados, y tan recalcitrantes en sus opi– niones, que ni santa Rita, abogada de imposibles, hu– biera realizado la reconciliaci.ón entre dos opuestos partidos. Y no se diga que cuando no era « tic·mpo de balas>> se dormían ni amainaban sus rencores; que en– tonces la sin hueso desempeñaba á maravilla su come– tido; y para el opuesto bando jamás hubo en su con– trario hombre de talento, ni menos honrado, que ~í.mbos se miraban, tras el tupido velo de sus pasione~ políticas. Y conste en desagravio de b culta socie-
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